El mundo enfrenta una nueva alerta sanitaria. ONUSIDA advirtió que los casos de VIH podrían aumentar en los próximos años debido a la reducción de la financiación internacional destinada a programas de prevención, diagnóstico y tratamiento.
Según el organismo, durante 2025 se registraron alrededor de 1,2 millones de nuevas infecciones y más de 570.000 muertes relacionadas con el sida. Aunque estas cifras siguen siendo inferiores a las de décadas anteriores, los expertos temen que los avances logrados durante más de 20 años comiencen a revertirse.
La principal preocupación no es una nueva variante del virus, sino los fuertes recortes presupuestarios que han obligado a muchos países a reducir campañas de prevención, pruebas de detección, distribución de preservativos y acceso a medicamentos preventivos como la PrEP.
Las regiones más vulnerables, especialmente África subsahariana, podrían ser las más afectadas.
Sin embargo, ONUSIDA advierte que el impacto también podría sentirse en América Latina y otras partes del mundo si la financiación continúa disminuyendo.
Paradójicamente, este escenario ocurre mientras la ciencia desarrolla herramientas cada vez más eficaces para combatir el VIH, como tratamientos e inyecciones de larga duración que reducen significativamente el riesgo de infección.
El desafío ahora no es la falta de tecnología, sino garantizar que estas soluciones lleguen a quienes más las necesitan.
Los especialistas insisten en que mantener la inversión en prevención y tratamiento será clave para evitar un repunte de la epidemia y continuar avanzando hacia el objetivo de poner fin al sida como amenaza para la salud pública.


