
Aunque parezca una noticia sacada de la ciencia ficción, la Luna se está alejando lentamente de la Tierra. Gracias a mediciones realizadas con reflectores dejados por las misiones Apolo y láseres enviados desde nuestro planeta, los científicos han confirmado que nuestro satélite natural se aleja aproximadamente 3,8 centímetros por año.
Este fenómeno ocurre porque la gravedad entre la Tierra y la Luna genera las mareas. La rotación terrestre transfiere una pequeña parte de su energía a la órbita lunar, haciendo que la Luna gane distancia mientras la Tierra gira cada vez un poco más despacio.
Como consecuencia, los días se alargan de forma imperceptible, alrededor de 1,7 milisegundos por siglo.
Aunque el cambio es real, no representa ningún peligro para la humanidad. A este ritmo, pasarán millones de años antes de que la diferencia sea significativa.
Sin embargo, este lento alejamiento ha influido en la evolución del sistema Tierra-Luna y seguirá moldeando su futuro durante miles de millones de años.